¿Qué efectos tiene la luz azul en la piel para convertirse en una preocupación que va en aumento?

Me explico. La necesidad de mirar las pantallas de los aparatos electrónicos a diario es mayor que nunca, lo que implica que estemos constantemente expuestos a la luz azul.

De hecho, los millennials miran su móvil una media de 157 veces al día. Eso es cinco veces más que los adultos de mayor edad, quienes solo lo miran de media treinta veces al día.

Ya sea la luz solar o las pantallas de los dispositivos electrónicos, es importante limitar la creciente exposición a los rayos UV y la luz azul.

En este artículo, aprenderás qué es, cómo afecta y cómo proteger tu piel (y tu salud) de la luz azul.

¿Qué es la luz azul?

La luz azul es el rango del espectro de luz visible con una longitud de onda muy corta, entre 400 y 495 nanómetros, y de alta energía.

Te has perdido tras leer esta definición sobre la luz azul, ¿verdad? Es normal. Se trata de un concepto difícil de entender. No te preocupes porque vamos a procurar simplificarlo lo máximo posible.

Primero hay que entender que en nuestro planeta viajan oleadas de energía electromagnética que se conocen como ondas magnéticas.

Estas ondas que forman el espectro electromagnético forman un rango de frecuencias divididas según su longitud de onda inferior y superior.

En la siguiente tabla mostramos las diferentes bandas de radiación electromagnética según su longitud de onda:

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Bandas de radiación electromagnética según su longitud de onda.

Como puedes ver, hay varias unidades de medida:

  • Picómetro (pm): un picómetro es igual a 0.000 000 000 001 metros (1 · 10⁻¹² m). Dicho de otra forma, 1 metro contiene 1 000 000 000 000 picómetros.
  • Namómetro (nm): un nanómetro es igual a 0.000 000 001 metros (1 · 10⁻9 m). Dicho de otra forma, 1 metro contiene 1 000 000 000 nanómetros.
  • Milímetro (mm): un milímetro es igual a 0.001 metros (1 · 10⁻3 m). Dicho de otra forma, 1 metro contiene 1 000 milímetros.
  • Metro (m)
  • Kilómetro (km): un kilómetro equivale a 1.000 metros.

Pues bien, de todas esas ondas, las únicas visibles a los ojos del ser humano son aquellas cuya longitud varía desde los 380 nanómetros (luz violeta) y hasta los 700 nm (luz roja).

A este grupo de bandas se le conoce como luz visible y es al que pertenece la luz azul, donde cuanto más larga es la onda, menos energía transmite.

Por consiguiente, al resto de bandas, como los rayos gamma, rayos X, rayos ultravioleta u ondas radio, se les conoce como luz invisible.

¿Hasta ahora bien? ¡Genial porque seguimos con algo muy interesante!

¿Por qué vemos el cielo azul?

¿Alguna vez te has preguntando por qué el cielo tiene un color azul? Lo cierto es que hay una explicación a este fenómeno natural.

Como hemos mencionado en el apartado anterior, el espectro de luz viaja por el mundo a través de nuestra atmósfera.

Es en la atmósfera donde las ondas de luz del sol rebotan y dispersan las partículas de nitrógeno y oxígeno, capaces de desviar la luz azul.

Según avanza el día y el sol se va desplazando alejándose de la Tierra, ésta luz se va desvaneciendo poco a poco por encontrarse a una mayor distancia.

Como consecuencia, el cielo empieza a cambiar su tonalidad por ondas de luz más largas, rojizas y doradas. Esto es lo que se conoce como puesta de sol.

Aclarada esta curiosidad, analicemos qué causa la luz azul.

¿Qué produce la luz azul?

Hay dos tipos de factores que producen este tipo de luz:

  • Naturales: el sol es el principal emisor de esta luz. Lógicamente, dependiendo de la distancia a la que se encuentre del planeta Tierra, producirá más o menos energía.
  • Artificiales: en esta categoría se engloban todos aquellos dispositivos electrónicos y aparatos emisores de luz azulada, sobre todo, LED. Desde bombillas fluorescentes, hasta las pantallas del ordenador, televisor o teléfonos móviles.

Vale, pero ¿Cuáles son los efectos nocivos de la luz azul en la piel? ¡Te van a sorprender!

¿Cómo afecta la luz azul en la piel?

Antes de ver cuáles son sus efectos nocivos en la piel, debes saber que también tiene un grave impacto en nuestra vista y salud en general.

Esto se debe a que causa fatiga visual que provoca sequedad, dolor y cansancio en los ojos, así como dolores de cabeza.

También empeora la calidad del sueño, lo que puede provocar:

  • Cambios metabólicos: sobre todo azúcar en sangre.
  • Riesgo elevado de padecer cánceres relacionados con las hormonas: como el de mama y de próstata.
  • Disminuir los niveles de leptina: una sustancia química que indica nuestro nivel de saciedad después de comer.

Teniendo en cuenta estos efectos negativos en otros aspectos de nuestra salud, es normal que también afecte a la piel. ¿Cómo? ¡Mira la siguiente imagen para entenderlo!

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Comparación de la radiación solar que alcanza la piel.

Si eres como la mayoría de personas, sabes que los rayos del sol pueden quemar nuestra piel y acelerar su envejecimiento.

Esto se debe a que son una fuente externa de radicales libres.

Los rayos UVA y UVB penetran en la dermis y epidermis respectivamente dañando el ADN de las células y acelerando la aparición de arrugas, manchas y flacidez.

Lo que muy poca gente sabe es cómo la luz azul daña e incluso quema la piel.

La luz azul penetra en mayor profundidad en la piel que los rayos ultravioleta.

En concreto hasta el tejido subcutáneo, pudiendo afectar a diferentes mecanismos de la piel, como a la formación de melanina o la degradación del colágeno.

Para simplificarlo, la luz azul entra y empieza a hacer agujeros en el colágeno.

Por consecuencia, aparecen manchas en la piel debido a la hiperpigmentación, líneas de expresión y, como caso más grave, puede producir cáncer de piel.

Algo curioso es que mientras el impacto de los rayos UV es más notable en las personas con una tez más clara, ocurre lo contrario con la luz azul.

Según este estudio, las personas con un tono de piel medio a oscuro tienen más posibilidades de padecer hiperpigmentación a causa de la luz azul.

Sin embargo, la luz azul también tiene efectos positivos para los seres humanos que veremos a continuación.

¿Cuáles son los beneficios de la luz azul en la piel y la salud?

Estar expuesto a este tipo de iluminación también tiene varios importantes beneficios para la salud, ya que puede:

  • Mejorar el acné: varios estudios han demostrado que la luz azul mata las bacterias que causan el acné y reduce la inflamación en los brotes de acné.
  • Aclarar algunas afecciones de la piel: pacientes con queratosis actínica o psoriasis en placas han visto como su piel mejoraba tras someterse a un tratamiento con luz azul. También han mejorado las personas con tumores de carcinoma de células basales.
  • Aumentar la memoria y la función cognitiva: en un estudio, los participantes que tuvieron un período de «lavado» de luz azul de 30 minutos obtuvieron mejores resultados en la memoria verbal y las tareas de consolidación de la memoria después.
  • Ayudar a estar despierto: se ha demostrado que estar expuesto a la luz azul puede aumentar el tiempo de reacción y estimular el estado de alerta y concentración durante el día. Lo cierto es que ésta luz es la encargada de regular los ciclos de sueño de los seres vivos. Es decir, es responsable de suprimir la síntesis de melatonina que nos hace querer dormir por la noche y estar activos durante el día.
  • Mejorar potencialmente la depresión estacional: son muchas personas que se ven afectadas gravemente por los cambios estacionales. Dicho cambio puede conllevar a la depresión y la luz azul resulta eficaz para combatirla.

A pesar de estos beneficios para la salud, se recomienda limitar su exposición a diario pero, ¿cómo? ¡Veámoslo!

¿Cómo proteger los ojos y la piel de la luz azul?

A parte de las pautas recomendadas por la Academia Estadounidense de Oftalmología, sigue estas acciones para limitar la exposición y cuidar la piel de la luz azul:

  • Practica la estrategia 20/20/20: siempre que estés delante de un dispositivo que emite luz azul, haz un descanso cada 20 minutos. Enfoca el objeto que esté más alejado de tu vista o al menos a unos 0.6 metros o 20 pies de distancia. Mantén la mirada puesta en ese punto lejano durante los próximos 20 segundos antes de volver a mirar tu aparato electrónico.
  • Mantén los ojos húmedos: cuando prestamos mucha atención a una pantalla solemos parpadear menos, lo que provoca que los ojos se sequen y puedan irritarse. Para evitar que esto pase, puedes aplicarte gotas o lágrimas artificiales para hidratarlos. La hidratación también aplica a la piel. Es decir, si permaneces muchas horas en un lugar cerrado con poca ventilación y humedad, la piel tiende a secarse. La aplicación de humectantes o tener un humidificador en la habitación ayudarán a mantener la piel hidratada.
  • Ajusta la luz azul en tu pantalla: permanecer hasta altas horas de la madrugada pegado al smarthphone o la televisión retrasan la producción de melatonina y reducen la calidad del sueño. Para disminuir el riesgo de fatiga visual y alteraciones del sueño, evitar exponerte a cualquier aparato emisor al menos 30 minutos antes de irte a dormir. Si esto no es posible, activa el “modo noche” en tu móvil o cambia la tonalidad de la pantalla por colores más cálidos.
  • Usa gafas con filtro de protección contra la luz azul homologadas para ordenador y la pantalla del móvil: si es inevitable que pases largas horas del día expuesto a este tipo de iluminación, invierte en unas gafas anti luz azul adecuadas a la distancia entre tus ojos y tu pantalla (por lo general, la distancia de un brazo).
  • Utiliza bloqueadores solares contra la luz azul: la mayoría de personas no utiliza una crema hidratante de día para mantener su piel hidratada. Y, de los pocos que usan este producto de cuidado de la piel, muchos no lo hacen a diario, sobre todo, quienes pasan su día dentro de una oficina. El hecho de no estar expuestos directamente a la luz del sol es razón suficiente para no usar humectante. Pues bien, por su salud y aspecto, la piel debe tener la hidratación suficiente. Debido a que cada día pasamos más horas delante de una pantalla resulta necesario utilizar un producto facial que nos proteja de la luz que emiten estos aparatos.

A continuación, analizaremos cuáles son los mejores protectores solares contra la luz azul.

¿Qué protectores solares protegen contra la luz azul?

Sabemos que las cremas solares cuentan con factor de protección solar precisamente para proteger nuestra piel de los rayos ultravioleta emitidos por el sol.

No obstante, son muy pocas que también protegen contra la luz azulada.

Para saber cuál es la mejor crema solar contra la luz azul, primero hay que responder a la siguiente pregunta: ¿Qué ingrediente protege de la luz azul?

Hay una serie de sustancias que resultan muy eficaces para evitar sufrir los efectos negativos de este tipo de luz visible.

Cuando vayas a elegir un protector solar, a parte de tener un SPF adecuado, asegúrate que también incluya al menos uno de los siguientes ingredientes:

  • Vitamina C: esta sustancia hidrosoluble es uno de los antioxidantes más potentes para contrarrestar los efectos del estrés oxidativo. Además, su eficacia contra las manchas de la cara es increíble.
  • Óxido de hierro: un mineral que ofrece mayor protección que otros de su categoría como lo son el óxido de zinc y el dióxido de titanio.
  • Exopolisacáridos: son polímeros secretados por microorganismos que actúan como un protector solar bloqueando la luz azul al crear una barrera protectora en la piel.
  • Ácido alfa lipoico (ALA): a pesar de no haber suficiente evidencia científica sobre su capacidad de protección en la piel humana, su efecto en la piel de animal es extraordinaria. Éste antioxidante natural limita la cantidad de radicales libres que penetran nuestra piel. Lo logra haciendo que las células perciban el daño oxidativo y ellas mismas activan sus propios mecanismos de defensa.

A parte de estos componentes, también existen otros ingredientes naturales que han resultado ser muy eficaces contra la luz azul y los infrarrojos.

Algunos de ellos son: carnosina, extracto de calabaza, extracto de pimiento rojo francés y aceite de burití.

Una vez sabemos cómo limitar sus efectos nocivos y qué ingredientes ayudan a protegernos, sólo basta encontrar el producto de cuidado facial adecuado.

Te presentamos las dos mejores cremas hidratantes faciales con protección contra la luz azul que hemos probado: ésta con una textura más cremosa y ésta con un textura más ligera.

Conclusión de la luz azul en la piel

Ya has comprobado que exponer la luz azul en la piel tiene varios beneficios pero, por desgracia, más inconvenientes.

Si no sufres una de las enfermedades que pueden mejorar gracias a un tratamiento con este tipo de luz visible, aplica los consejos de este artículo para limitar tu exposición a ella.

Y ahora, aprende estos 10 principios básicos para vivir joven más tiempo.

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