¿Por qué no hay que hacer Resoluciones de Año Nuevo?

celebrando-nochevieja-resoluciones-deano-nuevo

Perder peso, ser más amable, dejar de fumar… ¿te suenan estas Resoluciones de Año Nuevo?

Sí, otro año más que se ha pasado volando, sin prácticamente darnos cuenta.

Posiblemente, 2020 sea el año que el mayor número de personas deseaba que se terminase cuanto antes. En parte, por la terrible pandemia mundial que nos ha tocado vivir.

Como cada Nochevieja, es el momento de reflexionar y analizar qué año hemos pasado y qué nos gustaría mejorar para el que viene.

Para ello, hacemos una lista mental o escrita de Resoluciones de Año Nuevo con todos aquellos objetivos que deseamos cumplir a partir del 1 de Enero.

Aunque muchas personas piensan que esta práctica es relativamente reciente, para nada es así.

¿Desde cuándo se hacen Resoluciones de Año Nuevo?

Esta tradición se estima que tiene alrededor de 4.000 años de historia. Por entonces, los babilonios organizaron multitudinarias celebraciones para darle la bienvenida al año nuevo.

A diferencia de la época actual, los ciudadanos de Babilonia realizaron este festejo a mediados de marzo, coincidiendo con la plantación de las primeras cosechas.

La festividad, conocida como Akitu, tenía una duración de 12 días y servía para mostrar su lealtad a su Rey y prometer a sus dioses de que pagarían todas las deudas que estuvieran pendientes.

Más tarde, en la antigua Roma y coincidiendo con la modificación del nuevo calendario por parte de Julio César en el 46 a.C., los romanos hacían promesas al Dios Janus para el año que empezaba.

¿Por qué hacemos Resoluciones de Año Nuevo?

Cuando antes se trataba de una cuestión de fe y veneración a un dios divino que garantiza la supervivencia, hoy en día se trata de cuestiones relacionadas con nuestro bienestar.

Es decir, se pasó de promesas religiosas a propósitos y objetivos personales con el fin de lograr una mejor versión de nosotros.

Se han realizado infinidad de estudios para entender por qué todavía seguimos realizando estas promesas y por qué el 1 de enero es mejor día para empezarlas que, por ejemplo, el 15 de diciembre.

A continuación, mostraremos cuáles son los propósitos más comunes y por qué esta tradición es un auténtico fracaso.

¿Cuáles son las 10 resoluciones más comunes?

Antes de continuar, me gustaría que te hagas esta pregunta a ti mismo.  

¿Cuáles son los propósitos más comunes que me he marcado y finalmente se llegaron a cumplir? Es probable que si has realizado la misma promesa varias veces, es porque la vez anterior (o las anteriores) no llegaste a cumplirlas.

Si este es tu caso, ¿qué crees que ha fallado? ¿el objetivo era muy ambicioso? ¿no estabas completamente seguro de que lo podías alcanzar? ¿han ocurrido varios eventos cuando lo estabas realizando que te han impedido lograrlo?

Este acto de auto reflexión nos ayuda a tomar consciencia de nosotros mismo y ver qué podríamos mejorar.

Ahora sí, llega el momento de conocer cuáles son las 10 resoluciones más comunes. Estamos convencidos de que algunas te resultarán familiares.

  1. Perder peso o comer más sano.
  2. Ahorrar más dinero.
  3. Dejar de fumar.
  4. Encontrar pareja y sentirse amado.
  5. Vivir más o disfrutar más de la vida.
  6. Pasar más tiempo con la familia y amigos.
  7. Disfrutar de buena salud o verse joven.
  8. Aprender algo nuevo.
  9. Ser más solidario y ayudar a otros.
  10. Ser más organizado.

¿Coinciden estas promesas con las tuyas?

¿Por qué no hay que hacer Resoluciones de Año Nuevo?

Aunque muchos puedan pensar que es importante empezar el año con propósitos claramente definidos para sentir que el año que entra tiene significado, las estadísticas son demoledoras.

Por ejemplo, según un estudio, el 45% de los norteamericanos afirma realizar propósitos de año nuevo de forma habitual, pero sólo el 8% los logra.  

Por otro lado, otra investigación identificó que el 80% de las personas creen que no cumplirán las resoluciones fijadas. Pero, hay más. Solamente el 4% declara haberlas cumplido satisfactoriamente.  

Estos datos tan pesimistas no demuestran que esta tradición no funciona. Pero, ¿por qué?

¿Por qué las Resoluciones de Año Nuevo fracasan?

A continuación veremos varios de los errores más comunes que las personas cometen cuando fijan estos propósitos.

La resolución es demasiado grande

Muchos piensan: “como tengo 365 días para cumplir mi promesa, me fijo un objetivo muy grande porque tengo tiempo suficiente para lograrla”. ¿Te suena?

Este es el primer planteamiento que lleva a muchos a querer perder 30 kilos sin saber cómo alimentarse de forma saludable; completar una maratón sin tener el material deportivo adecuado y nunca haber salido a correr; o liquidar una deuda de 50.000€ con la Agencia Tributaria sin tener ingresos.

Es importante tener unas metas que deseamos alcanzar, pero sin un plan de acción, es simplemente una idea.

Para lograr ese objetivo tan ambicioso, es más aconsejable crear una hoja de ruta con los pasos que debes realizar para lograrlo. Después, establece metas más pequeñas con una fecha límite que te acerque cada día al objetivo final.

De esta forma, verás como te mantienes enfocado y tienes la sensación de estar cumpliendo tu objetivo.

Motivación a largo plazo

Este error está estrechamente relacionado con el anterior por varios motivos.

Primero, cuanto más tiempo tenemos para completar una tarea, más tiempo perdemos y mayor es la probabilidad de que incluso ni la cumplamos.

Segundo, es muy difícil mantener la motivación durante todo el año. Surgen imprevistos u otras inquietudes que nos hacen perder la motivación con el paso de los días.

Tercero, la motivación se mantiene cuando tenemos la sensación de que vamos cumpliendo con el objetivo y que cada día estamos más cerca de él.

De ahí que se aconseje nuevamente fijar pequeñas tareas diarias y semanales, en vez de metas a largo plazo.

Declaración de intención

Son muchas las personas a las que se les ocurren estas promesas en el transcurso del 31 de diciembre al 1 de Enero.

Es a altas horas de la madrugada, cuando están rodeados de familia o amigos celebrando Nochevieja, que hacen estas promesas. Sobre todo, en un estado de exaltación o sin ser muy conscientes de sus declaraciones.

Sin embargo, incluso para aquellos que afirman que necesitan sentir la presión social, la realidad es bien distinta. Varios estudios han observado que existe una mejor probabilidad de alcanzar nuestro objetivo si no ha sido compartido con otras personas.

Presión social

¡Claro, como mi amiga María quiere hacerse cirugía estética para mejorar su aspecto, yo también tengo que hacérmela!

En relación con el error anterior, las resoluciones deberían tratarse de cuestiones personales para mejorar el bienestar y estilo de vida.

Al realizarse rodeados de personas en un momento de celebración, son muchos quienes hacen promesas simplemente por presión social.

Crees que nadie cumple con sus resoluciones de Año Nuevo

Como hemos visto en el estudio anterior, la gran mayoría de personas cree que no cumplirá con sus propósitos.

Si a esto le sumamos que es normal conocer historia de personas de nuestro entorno no habiendo logrado sus propósitos, las probabilidades de lograrlas caen en picado.

Por ejemplo, ¿conoces de alguien que quería perder 5 kilos y acabó ganando 10? O quizás, ¿conoces a alguien que iba hacer puenting y no llegó a saltar al ver la altura de la caída?

Conclusión

En mi opinión, la frase que mejor ilustra estos propósitos es:

“El mejor momento para empezar fue ayer… el segundo mejor momento es ahora.”

Si consideras que hay algún aspecto de ti que te gusta cambiar, no esperes a que llegue el 1 de Enero del año siguiente para hacerlo.

En cambio, ten la convicción y crea un plan de acción para lograrlo. En vez de realizar promesas a largo plazo que pueden llegar a crearte frustración, trabaja cada día en lograr tu mejor versión.

Por último, aprovecha la celebración de fin de año para pasar un momento inolvidable con tu familia y amigos. Siempre de forma responsable y segura.

Piensa en positivo y recuerda los grandes momentos del año que seguro que hay muchos y por los cuales merece la pena reírse.

Desde la Escuela de Antienvejecimiento te deseamos felices fiestas, que el año que viene sea increíble y esperamos verte pronto de nuevo 🙂

10% de descuento

Recibe un 10% de descuento en tu primer pedido y nuestros consejos para mejorar tu estilo de vida al suscribirte a nuestra Newsletter.

NOTA DE TRANSPARENCIA: En ocasiones incluimos productos que creemos que son útiles para nuestros lectores. Si compras a través de los enlaces que añadimos, es posible que ganemos una pequeña comisión. Este es nuestro proceso.

¿Te ha gustado? ¡Compártelo en las redes sociales!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *