¿Son las barbacoas saludables o no tanto?

¡Ya está aquí el verano!

Posiblemente éste verano sea un poco inusual para muchos, lo que también conlleve a un cambio de hábitos, aunque haya costumbres que no estamos dispuestos a cambiar. Es la estación del año más social para muchos de nosotros, cuando podemos disfrutar de la compañía de nuestra familia y amigos, al igual que del buen tiempo. Es en ésta época cuando recurrimos de forma habitual a las barbacoas, dejando de lado cada vez los filetes empanados y bocadillos de tortilla. En la mayoría de los casos, estas comidas se acompañan por platos preparados, ensaladas envasadas y varias cañas, por lo que es fácil que las barbacoas se puedan hacer pesadas y extremadamente altas en calorías. Teniendo eso en cuenta, recomendamos disfrutar de ellas con moderación, considerando de 2 a 3 barbacoas a lo largo del verano una cantidad aceptable.

¡Pero tenemos una buena noticia! Hay ciertos trucos para saber cómo hacer una barbacoa sana y ligera.

Recomendaciones para preparar una barbacoa

Antes de descubrirlos, nos gustaría resaltar varias cuestiones a tener en cuenta:

  • La barbacoa es el método de cocción más perjudicial, junto con la fritura, ya que provoca radicales libres y genera más sustancias cancerígenas, efecto similar al humo del tabaco.
  • Las altas temperaturas de la parrilla alteran las grasas y las proteínas de los alimentos dificultando aún más su digestión. Por eso, las personas que consumen carne preparada a altas temperaturas tienen más riesgo de padecer diabetes tipo 2. No por la carne, sino por el método de cocción. Y este efecto, no sólo se limita a la carne. El pan tostado o alimentos ricos en almidón (como las patatas), sufren también un efecto similar.
  • Si se decide usar cualquier tipo de aceite en su cocción, es recomendable que no humee antes de incorporar los alimentos, ya que de lo contrario liberará más toxinas.

¿Cuál es la cantidad de carne recomendada para una barbacoa?

Si optamos por la carne en nuestra comida, la mayoría de carnicerías, supermercados y artículos en internet, recomiendan unas cantidades individuales de productos cárnicos absolutamente excesivas, que oscilan entre:

  • 150-200 gramos por niño
  • 300-350 gramos por mujer
  • 350-400 gramos por persona anciana
  • 400-500 gramos por hombre

Para hacerse una idea de lo que esto significa, 400 gramos de carne típica para la barbacoa tiene un aporte nutricional de alrededor de 1100 kcal (más o menos dependiendo del tipo de carne). A eso se les añaden las guarniciones y las bebidas y se llega inmediatamente a más de 1500-1600 kcal, lo que puede ser perfectamente el necesario calórico de una persona para un día entero.

Así que no nos debe sorprender si nos sentimos llenos, hinchados y hasta con calambres abdominales después de una barbacoa.

En vez de unas cantidades recomendadas generales, que no tienen en cuenta la constitución de cada persona (que puede variar significativamente dentro de un mismo sexo) y para evitar comer en exceso, aconsejamos seguir las siguientes indicaciones:

  • Proteína (carne de todos tipos, pescado y marisco): una porción corresponde al tamaño de la palma de tu mano y el groso del dedo meñique. Recomendamos comer una porción para las mujeres y los niños y dos para los hombres.
  • Hidratos (patatas, pan, arroz): una porción corresponde al tamaño de tu puño cerrado. De nuevo, recomendamos comer una porción para las mujeres y los niños y dos para los hombres.
  • Verduras: la cantidad que cabe dentro de las dos manos abiertas y juntas. Recomendamos comer al menos una porción y mejor dos.
  • Grasas (aceites, queso): una porción corresponde al tamaño del dedo pulgar. Se pueden consumir de una a dos porciones, dependiendo de la cantidad del resto de la comida.

Consejos para preparar una barbacoa saludable

Este método de medir las porciones es muy útil, ya que no supone pesar la comida ni contar calorías, porque hay que reconocerlo: a nadie le gusta contar cada gramo y caloría de su comida, ¿no?

Cómo con cualquier otro método de cocción, merece la pena invertir en alimentos, menaje y una barbacoa de calidad. Materiales como el níquel o el cromo de la rejilla de la parrilla pueden ser nocivos. Nuestra recomendación es utilizar materiales como el titanio o acero inoxidable. Para encender la barbacoa, recomendamos empezar con varias piñas, ramas pequeñas o carbón vegetal y, cuando ya haya prendido, ir añadiendo el resto del  material de combustión de madera de haya o encina o carbón vegetal.

Optar por otras maderas de peor calidad, más húmedas, pastillas inflamables o gasolina incrementan el riesgo de tóxicos, que probablemente se transfieran a los alimentos cocinados.

A la hora de poner los alimentos en la parrilla, intenta no exponerlos ni directamente ni muy cerca del fuego para evitar que los alimentos se lleguen a quemar. Procura encender la parrilla con el tiempo suficiente para que, a la hora de cocinar los alimentos, no haya mucha llama y alarga la cocción, cocinando a baja temperatura, para reducir al máximo la creación de toxinas, además de aportarle a la carne mejor sabor.

Una vez la comida esté lista, si ves que hay trozos que se han carbonizado, quítalos. ¡No te los comas!

Para reducir el consumo excesivo de carne y también para obtener un mayor aporte de vitaminas, minerales y fibra, incluye verduras como el calabacín, pimiento rojo, cebolla o espárragos o una ensalada fresquita con lechuga, canónigos, tomate y aguacate. Sustituye el kétchup y la mostaza industrial por especias y salsas caseras, como tzatziki o chimichurri.

No hay que tener en cuenta solamente la comida en sí, sino también otros factores que juegan un papel importante en el bienestar general, como el riesgo de insolaciones (si sumamos el calor intenso de la barbacoa a la temperatura ambiental en verano) o las deshidrataciones, generadas por la falta de líquidos y el exceso de bebidas azucaradas y alcohólicas. Para evitar que esto suceda, recomendamos llevar gorros, alguna sombrilla y crema de alta protección solar, al igual sustituir o al menos combinar las bebidas azucaradas y alcohólicas con agua. Una buena opción es preparar tus propias aguas de sabores muy refrescantes (mira nuestra recetas favoritas en Instagram @rcoachlife). Así, no sólo podemos garantizar una correcta hidratación de cuerpo, sino también facilitar la digestión de la cantidad de comida ingerida.

¿Te gustaría obtener consejos personalizados para disfrutar de un verano más saludable? Ponte en contacto con nosotros y nuestros asesores se encargarán de ayudarte a lograr tus objetivos.

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