10 consejos para llevar una alimentación sostenible

Qué efectos tiene el confinamiento para la salud

Antes de compartir contigo 10 consejos para llevar una alimentación sostenible, ¿Alguna vez te has preguntado cómo afectan tus hábitos de consumo y de alimentación en el medio ambiente?

Quizás, seas consciente de que ciertos hábitos que empleas en tu día a día podrían mejorarse, pero sigues haciéndolos por comodidad. Si este es tu caso, no tienes porqué preocuparte. 

En este artículo, verás que estos 10 sencillos consejos para llevar una alimentación sostenible, son simples acciones que puedes perfectamente incorporar en tu rutina diaria, pero así causar un gran impacto medioambiental positivo.

Pero antes, te recomendamos leer nuestro artículo anterior para saber cómo alimentarte de manera saludable y sostenible.

1. Comprar solo lo necesario y evitar tirar comida.

En una sociedad que promueve el consumismo, es fácil dejarnos llevar por ofertas tipo 3 por 2 o grandes envases atractivos.

Muchas veces acabamos comprando más de lo que necesitamos solo porque el precio por unidad sale más barato o para no perder una gran oferta.⁠ 

Desafortunadamente, eso conlleva a que en España se tiran cada año más de 3 millones de kilos de comida a la basura, lo que equivale a 179 kilos por persona!

¡Así que seamos más conscientes y compremos de forma sostenible!

Cada vez que vayamos a hacer la compra, pensemos si realmente nos hace falta todo lo que hemos echado en el carro.

Si el tiempo nos lo permite, es mejor ir más a menudo y comprar cantidades más pequeñas a la vez.⁠

Y por si en casa realizamos que no vamos a poder gastar todo, una buena opción es congelar la comida antes de que se ponga mala y simplemente usarla más adelante.⁠

Otra buena práctica es cocinar un nuevo plato con las sobras de los últimos días en vez de tirarlos.

Asimismo, los garbanzos que han sobrado del cocido y el filete de salmón a la plancha que no pudimos terminar la noche anterior se combinan muy bien con unos brotes verdes para hacer una ensalada rica en proteínas y grasas saludables.

2. Reducir el consumo de alimentos de origen animal

El proceso de los alimentos de origen animal es uno de los que más recursos naturales utiliza.

La producción animal global requiere de unos 2400 Gm3 de agua al año. Eso significa 2400.000.000.000.000.000.000.000.000.000 m3 de agua. Un tercio de este volumen va al ganado vacuno.

Para hacerse una idea, ¡son necesarios aproximadamente 1600 litros de agua para producir tan solo 100 gramos de carne de ternera! La cifra no es alta solamente para la producción de carne, sino también para la de huevos, queso y leche.

El agua no es el único recurso excesivo para la producción de alimentos de origen animal.

Otros factores a tener en cuenta son el uso masivo de la tierra agrícola, las emisiones de gases de efecto invernadero, la huella de CO2, así como los residuos.

Eso no significa que a partir de hoy todo el mundo debe alimentarse de forma vegana. Pero reducir poco a poco el consumo de carne y otros productos animales es una buena idea. Comer carne 4 veces por semana en vez de 7 ya es un paso importante.

Las legumbres, las semillas y los frutos secos son un excelente sustituto para asegurar la ingesta diaria de proteína de forma vegetal.

3. Primar los alimentos locales.

Elegir alimentos locales tiene un montón de beneficios.

Así no solo garantizamos un mayor aporte nutricional (los nutrientes se pierden con cada hora de transporte), pero también se reduce el impacto medioambiental del transporte. Por no hablar de fomentar la economía local. O del sabor.

Fíjate en las etiquetas de los alimentos y elige aquellos de cercanía, evitando los productos transportados por avión.

Otra idea es crear tu propio huerto y cultivar tus propias frutas y verduras. Si tu vivienda no dispone del espacio suficiente para ello, alquilar una parcela en un huerto urbano puede ser una gran opción.

4. Consumir productos de temporada.

Igual que en el caso de los alimentos locales, consumir productos de temporada asegura una mayor calidad de nutrientes.

La fruta y verdura necesita la luz del sol para crecer y para desarrollar las vitaminas y los minerales tan beneficiosos para la salud.

Recoger los alimentos antes de tiempo significa no dar tiempo a estos nutrientes a desarrollarse plenamente. Además, algunas cosechas son modificadas genéticamente para estar listas antes de tiempo.

En cuanto posible, recomendamos comprar alimentos de temporada en mercados locales de agricultores en vez de en grandes supermercados. De esta forma disfrutamos de un buen sabor y al mismo tiempo apoyamos el comercio local.

5. Elegir envases reciclados o con certificado de sostenibilidad.

Siempre que puedas, elige productos con envases sostenibles o reciclables.

Desafortunadamente, a día de hoy se gastan anualmente un billón de bolsas de plástico de un solo uso en el mundo. ¡Eso equivale a casi 2 millones cada minuto!

Eso no debería extrañarnos, ya que es muy usual ver a personas usando 20 bolsas de plástico en una sola compra.

Te animamos a meter los alimentos directamente en el carro de compra para pesarlos por separado y al final meterlos todos en una sola bolsa.

Aquí recomendamos las bolsas de papel reciclado en vez de aquellas de plástico.

Otra opción más sostenible que el plástico normal son las bolsas biodegradables. Algunos supermercados, como por ejemplo Lidl, ya han empezado a proveerlas y a dar el primer paso hacia ofrecer alimentos sostenibles.

Elegir envases reciclados o con certificado de sostenibilidad.

6. Elegir productos a granel, en vez de envasados.

Elegir productos a granel es un método muy bueno para reducir los envases y residuos y consumir alimentos sostenibles.

Cada gran ciudad y últimamente también pequeños pueblos tiene por lo menos una tienda con productos a granel.

Los productos típicos encontrados son las legumbres, harinas, cereales, semillas, frutos secos, especias y hasta aceite y miel.

Trae tus propios recipientes desde casa y compra exactamente lo que necesitas. Además de actuar de forma sostenible, comprar alimentos a granel es una forma de sentirnos más cerca de la naturaleza.

7. Apostar por el comercio justo.

¿Te has preguntado alguna vez cuánto dinero reciben los agricultores para la fruta y verdura que compras en el supermercado?

Desafortunadamente, en la mayoría de los casos, hay tantos intermediarios que solo una pequeña parte del importe final llega al agricultor.

Para hacerte una idea, es muy común que para un kilo de berenjenas que cuestan 3€, los productores reciban tan sólo 30 céntimos. Eso no es muy justo, ¿no?

Para garantizar que los agricultores reciben el dinero que se merecen, busca productos con la etiqueta “comercio justo”.

De esta forma les ayudas a vivir en mejores condiciones y a invertir en una mejor producción de los alimentos que tanto te gustan.

8. Optar por alimentos ecológicos.

Los alimentos ecológicos son aquellos que han sido cultivados sin el uso de aditivos, colorantes, productos químicos sintéticos. Tampoco han sido sometidos a manipulación genética.

Los fertilizantes, pesticidas y hormonas empleados en alimentos no ecológicos son dañinos para nuestra salud, siendo una fuente de radicales libres. Estos afectan a la estructura biológica de los alimentos, robándolos parte de sus nutrientes.

Optar por alimentos ecológicos como fruta, verdura, huevos, cacao, te, café y carne no solo es saludable, sino también sostenible.

9. Comer carne de pasto y pescado sostenible.

Optar por carne de pasto y pescado sostenible no es sólo ético al asegurar mejores condiciones de vida a los animales. Es también una forma de alimentarnos saludable al proveer nuestro cuerpo con nutrientes de calidad.

La carne de pasto contiene proteínas y minerales de mayor calidad y en cantidades más grandes que el resto de la carne. Además, al ser criados en malas condiciones, los animales secretan hormonas de estrés, que se mantienen en la carne hasta que la ingerimos.

Lo mismo ocurre con el pescado. Por ley, todo el pescado vendido en sitios autorizados debe tener su etiqueta, así que asegúrate que tiene el sello MSC. Este certifica que ha sido pescado de forma sostenible.

10. Obtener una alimentación a base de alimentos frescos y no procesados.

Debido al estilo de vida cada vez más frenético que llevamos, muchas personas dan prioridad a la comida rápida y procesada a los alimentos frescos.

Estos requieren de tiempo para ser lavados, cortados y preparados – un tiempo, que muchos no están dispuestos a invertir.

Pero estudio tras estudio muestra la relación entre la comida procesada y las enfermedades como la diabetes, ulceras y hasta cáncer.

El tiempo ahorrado en cocinar alimentos frescos a menudo llega a ser gastado en visitas al médico. ¿Vale la pena esta compensación?

Nuestra recomendación es basar tu alimentación en alimentos frescos y acudir a los procesados sólo en situaciones puntuales y críticas.

 

Nos encantaría saber cuál o cuáles de los 10 sencillos consejos para llevar una alimentación sostenible crees que puedes empezar a implementar desde ahora. También, qué acciones tomas tú para alimentarte y vivir de forma saludable y sostenible.

Déjanos un comentario o etiqueta a @rcoachlife en tu publicación de Instagram mostrando tu compromiso para una vida sostenible.

Por último, no dudes en compartir este artículo con quién creas que le pueda ser útil.

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